Libertad Titiriteros

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El día 5 de Febrero en Madrid Alfonso y Raúl, de la Compañía de Títeres Desde Abajo representaban la obra “La Bruja y Don Cristóbal” en el Carnaval de Madrid, cuando personal del Ayuntamiento interrumpió la función y la policía los detuvo. Fueron acusados de un delito de enaltecimiento del terrorismo y otro de incitación al odio por el contenido de la obra.

El sábado 6 fueron enviados a la prisión de Soto del Real por el juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, con la connivencia de la fiscal Carmen Monfort, alegando un inexistente riesgo de fuga y de reiteración delictiva. Allí permaneceriron 5 días en prisión preventiva bajo el régimen FIES 3, en teoría reservado para bandas armadas. Mientras tanto, se produjo un auténtico linchamiento mediático y político, y el caso fue utilizado como cortina de humo para desviar la atención de los escándalos de corrupción, y para atacar al Ayuntamiento de Madrid. Finalmente debido a la presión social, los dos titiriteros fueron puestos en libertad con cargos.

Aunque el delito de Enaltecimiento del terrorismo finalmente ha sido archivado, Raúl y Alfonso siguen acusados de un delito de Incitación al Odio, delito que puede suponer entre uno y cuatro años de prisión, y entre seis y doce meses de multa. Los títeres de cachiporra siempre han sido un entretenimiento popular donde se ridiculiza a la autoridad y se hace una sátira de la realidad social. Con aquel espectáculo, Títeres desde Abajo se proponía recuperar el género de los títeres de cachiporra, adaptando esta tradición al contexto social actual.

En la obra la Bruja protagonista se enfrentaba a diferentes personajes que intentaban oprimirla a base de cachiporra. Entre estos había un policía que tras dejarla inconsciente, colocaba en su casa diversas pruebas falsas, como el famoso cartel de “Gora Alka-Eta”, para acusarla de terrorismo. Con esta escena se pretendía denunciar la existencia de montajes policiales (caso 4-F, Operación Pandora, los 11 del Raval y otros casos) y la caza de brujas sobre los movimientos sociales.

Las sucesivas reformas legales en materia de terrorismo, la ley mordaza y el delito de incitación al odio están utilizándose como herramienta para acallar toda voz crítica y restringir cada vez más nuestras libertades. El caso de los titiriteros es sólo un ejemplo dentro de la deriva represiva que ha tomado el Estado Español, que ya ha sido condenada por organismos internacionales como la OSCE, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y los Relatores Especiales de la ONU. Pero esta es la primera vez que se pretende criminalizar lo que se cuenta en una obra de ficción.

Desde los grupos de apoyo a los titiriteros exigimos el archivo de la causa y la retirada de cargos sobre Alfonso y Raúl.

Porque el arte no puede ser delito, Por la libertad de expresión y de creación

¡Retirada de cargos para Alfonso y Raúl!

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